El Nuevo Herald || Elecciones en el Salvador

El camino que ha recorrido el favorito para convertirse en el próximo presidente de El Salvador no ha estado exento de polémica: aunque se inició en un bloque de izquierda marxista, ahora aspira al poder al frente de un partido de derecha.

Su nombre comenzó a sonar en 2012, cuando fue elegido alcalde del pequeño municipio Nuevo Cuscatlán. Tres años después ganó las elecciones en San Salvador y sus obras ayudaron a verlo como el candidato presidencial más viable del Frente.

Casado y en espera de su primer hijo, nacido de una madre católica y un padre musulmán, proclama que cree en Dios, pero no en la religión organizada.

Cursó estudios de derecho en una universidad de San Salvador, pero a los 18 años fundó su primera empresa, una agencia de publicidad, y allí comenzó su relación con el FMLN. Al incursionar en la política, su popularidad creció como la espuma: es un joven con buena posición económica que se viste con ropa casual aunque elegante y cuando se acerca a los jóvenes usa gorras como ellos.

Según todos los estudios de opinión electoral, el exalcalde capitalino ganaría las elecciones presidenciales y rompería con el bipartidismo que ha regido al país en los últimos 30 años.

“El pueblo salvadoreño está cansado de tanta corrupción, cansado de los 20 años de Arena y los 10 años del Frente y ahora están creyendo en el mensaje de un candidato que ha hecho obras, que ha cumplido sus promesas”, manifestó a la AP Miguel Montenegro, de la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador (CDHES).